Antes de publicar cualquier expediente seguimos un orden fijo: escuchar el relato completo, contrastarlo con vecinos y archivos locales, transcribir los audios y anotar lo que no encaja. Esta página explica ese recorrido para que sepas qué esperar si nos envías tu historia o si consultas un caso ya publicado.
Si tienes una historia que nadie cree, un audio de vecinos o notas de campo de una casa cerrada, escríbenos. Antes de publicar cualquier expediente revisamos el material, contrastamos versiones y te contamos qué podemos documentar y qué no.
Vía principal para relatos escritos, transcripciones y archivos de audio. Adjunta contexto: lugar aproximado, década y cómo llegó la historia a ti.
info@stolen-spirits.comPara consultas breves sobre el proceso de documentación o para acordar una entrevista grabada con quien vivió el caso.
+34 917 108843Si prefieres enviar copias en papel, fotografías o recortes de prensa relacionados con una leyenda local.
Ruela Cisneros, 58, 6º B, 07143, Las Orta del Bages
Antes de escribir, revisa las condiciones de uso y la política de privacidad: términos y política de privacidad. Si tu duda es sobre el proceso de documentación, la respuesta suele estar en la sección de preguntas frecuentes.
No todo lo que llega al archivo se publica igual. Antes de abrir un expediente comprobamos si hay relato en primera persona, si existen audios o notas de vecinos y si la ubicación puede situarse en un mapa sin exponer a nadie. Estas son las etapas que sigue cada caso, con lo que suele tardar y lo que puede torcerse por el camino.
Leemos el relato completo antes de responder. Pedimos nombres de calles, décadas y personas que puedan confirmar algún detalle. Si el autor prefiere mantenerse en el anonimato, se respeta y se anota en la ficha.
Buscamos registros locales, notas de prensa antiguas y otras versiones de la misma historia. Cuando el relato menciona un edificio concreto, se revisa si sigue en pie o si cambió de uso. Aquí suelen caer los casos duplicados o los que ya circulan en foros sin aportar nada nuevo.
Se graba a quien quiera hablar, se transcriben los audios y se toman notas del entorno: humedad, ruido de tuberías, tráfico, animales. Muchas veces lo que parecía inexplicable tiene una causa doméstica, y eso también se escribe. Las visitas se hacen de día salvo que el testimonio exija otra cosa.
Cada caso se cierra con una ficha que indica la década de los hechos, la zona sin dirección exacta y un nivel de verificación bajo, medio o alto. Ese nivel no mide si el fantasma existe: mide cuántas fuentes coinciden y qué documentación se conserva.
El caso se publica en el episodio semanal y se enlaza en el mapa de rutas nocturnas cuando la zona lo permite. Si más adelante aparece un testigo nuevo, se añade al expediente en lugar de reescribirlo. Los archivos no se cierran: se amplían.
No publicamos una historia el mismo día que llega. Antes pasa por un recorrido fijo que separa lo que alguien recuerda de lo que se puede comprobar: quién lo cuenta, dónde ocurrió, en qué década y con qué nivel de verificación queda archivado. Estos son los cinco tramos que sigue cada expediente, desde el primer mensaje hasta la ficha final.
Recibimos el testimonio por correo, escrito o en audio. Pedimos nombre o seudónimo, año aproximado de los hechos y la localidad, aunque sea a nivel de comarca. Si el relato viene de un vecino que lo escuchó de otro, lo anotamos así desde el principio.
Revisamos si el caso encaja con el archivo: leyendas urbanas, casas encantadas, cementerios con historia o tradiciones orales. Descartamos lo que suena a copia de película reciente y lo que no aporta ubicación ni contexto. Si no encaja, se lo decimos a quien lo envió.
Grabamos a vecinos, guardas o familiares que puedan confirmar detalles sueltos: una fecha, un nombre de calle, una reforma del edificio. Tomamos notas del lugar, del ruido de fondo y de lo que no se ve en las fotos. No entramos en propiedades privadas sin permiso.
Comparamos versiones. Cuando dos relatos chocan, publicamos los dos y señalamos la discrepancia en lugar de elegir la más vistosa. Transcribimos los audios con marcas de tiempo y quitamos datos que permitan identificar a personas que no quieren aparecer.
Cada caso sale con su ficha: ubicación aproximada, década, fuentes consultadas y un nivel de verificación bajo, medio o alto. El expediente queda abierto. Si más adelante aparece alguien con otra versión, se añade al mismo archivo en lugar de reescribirlo.
Algunos casos tardan meses porque falta una grabación o un documento. Mantenemos contacto con quien envió el relato y le avisamos antes de publicar. Si pide retirarlo, se retira y queda constancia interna del motivo.
Si quieres ver cómo queda un expediente ya cerrado, revisa el caso de la calle Cuna o consulta el flujo de trabajo completo del archivo.